15 enero 2017

Armada peruana habría atacado a un submarino chileno en 1971

Destructores Guise (DD-72) y Villar (DD-71)


En la década de los 70´s Chile y Perú vivían una suerte de guerra fría, una época de tensión donde las fuerzas armadas se infiltraban en territorio contrario para obtener información acerca de los movimientos de las fuerzas armadas de su contraparte. Durante esta época marinos de uno y otro lado de la frontera manifestaron haber participado en un sinfín de aventuras navales.

Una de dichas aventuras se denominó extraoficialmente el Combate Naval de Ilo, ocurrido en el mar peruano.

En el año 1971, el F-62 BAP Aguirre (ex USS Waterman DE-740) 1 y los destructores DD-71 BAP Villar (ex-USS Benham) y DD-72 BAP Almirante Guise (ex-USS Isherwood) 2, se encontraban de operativo antisubmarino al sur del país, con tres submarinos de la escuadra a la altura del puerto de San Juan. El ejercicio se realizó entre a las 0900 y las 1030 horas. Una vez finalizado, regresando al puerto el oficial más antiguo de la flota de superficie a bordo del BAP Guise hace un recuento de las acciones con los comandantes de los buques participantes, en la cual se informa que se detectaron tres submarinos detallando la posición de los mismos, pero se reportó además que uno de los cuales no acusaba recibo de impacto durante los ataques simulados. Se contrastaron las posiciones con los submarinos participantes, y encontraron que uno de los submarinos de la escuadra nunca fue detectado por encontrarse en una posición al norte de la zona de donde se realizaron las operaciones, es decir concretamente, habían cuatro submarinos en la zona del ejercicio.

El comandante del ejercicio ordenó tomar rumbo al sur en búsqueda del extraño submarino, para lo cual dispusieron diferentes sectores de búsqueda a los buques con el fin de encontrarlo, mientras tanto, el almirante a cargo del ejercicio daba parte a Lima de lo acontecido solicitando autorización para el uso de cargas de profundidad contra el submarino en caso fuera encontrado. La orden no tardó en llegar y fue así que casi a la altura del puerto de Ilo, el BAP Villar detectó una nave no identificada y reportó al comandante del grupo “un contacto submarino efectivo bajo el buque”.

Procedieron según los convenios internacionales conminándolos a emerger, sin embargo el submarino hizo caso omiso. Se procedió a lanzar una carga de profundidad a modo de advertencia para que el submarino emergiera, pero el submarino nuevamente declinó la invitación.

Al no haber respuesta, el BAP Villar procedió a arrojar cargas de profundidad a diferentes profundidades con la intensión de abatirlo, las acciones no se detuvieron hasta que se observó manchas de petróleo y algunos pertrechos emerger desde la profundidad. Los oficiales reportaron el hecho y dieron por concluido el combate.

Durante el repliegue el BAP Aguirre vuelve a detectar un submarino (el BAP Aguirre tuvo una zona de búsqueda un cuadrante más al sur que el BAP Villar), esta vez el submarino mostraba una marcación diferente a la obtenida inicialmente, lo cual indicaba que la nave se había desplazado hacia el sur. El buque procedió a colocarse en posición de ataque lanzando la primera carga que hizo remecer la popa del buque, luego vino una segunda que no detonó y luego de la tercera carga no se reportó más ruido en el sonar.

Extrañaba a presencia de un buque mercante que se encontraba detenido a unos kilómetros de la zona de combate, hecho que causó sospechas de que actuaba como soporte del submarino, lo cual motivó que el BAP Villar acuda para interceptarlo. Se trataba del petrolero AO-52 Almirante Montt 3, que al ser intervenido reportó una avería en uno de sus motores pero que el problema estaba casi solucionado, y luego de unos minutos retomaron su marcha al sur.

Al replegarse los buques de la escuadra hacia la base naval de San Juan se interceptó un mensaje en la radio que decía: “Mamá, mamá, Isabel se encuentra gravemente herida”.

Al poco tiempo de transcurrido el evento, inteligencia de la Marina de Guerra del Perú obtuvo información acerca del submarino que había logrado ingresar a los astilleros de Talcahuano, el cual fue reportado como un submarino averiado de gravedad extrema, con serios daños y con un numero tripulantes fallecidos, trascendió además que dos de ellos eran oficiales.

Respecto al submarino chileno, se trataba de un tipo Balao o clase Fleet, un diseño de submarinos oceánicos usados durante la segunda guerra mundial que son una variación de la clase Gato, básicamente la diferencia era el uso de mayor acero reforzado en el casco presurizado con lo cual aumentaba su profundidad máxima hasta 122 metros, poseían 10 tubos lanzatorpedos (6 en proa y 4 en popa).

La Armada de Chile contaba en aquel entonces con dos de este tipo, uno de ellos es el SS-20 Thomson (ex SS-414 USS Springer) incorporado a la Armada en 1961 y el otro era el SS-21 Simpson (ex SS-413 USS Spot) incorporado en 1962. La presente historia involucra al primero de ellos.


Submarino chileno SS-20 Thompson


El SS-21 Simpson quedó fuera de servicio en 1982. El Thomson figura en los registros de la armada en condición de baja con Resolución DGSA N4281/6 el 15 de Diciembre de 1981, sin embargo El SS-20 Thomson fue desguazado antes de 1978, según figura en los relatos de la crisis del Beagle por el Capitán de Navío (r) Rubén Scheihing.

Los submarinos Balao fueron arrendados por la Armada de Chile a la Marina Norteamericana, luego de los incidentes de 1971, en 1972 la US Navy exige a Chile la compra del Thomson.

El Thomson se mantuvo en actividad durante 10 años más según la Armada de Chile (1972 – 1981) pero sin ninguna partida presupuestal de combustible en todo ese periodo.

Años posteriores al incidente, el secretario de prensa del General Juan Velasco Alvarado, don Augusto Zimmermann publicó un relato en el diario La República acerca de un serio incidente con Chile ocurrido en 1971, cuando un submarino chileno penetró en aguas territoriales entre Ilo y Matarani, la incursión fue detectada por la Marina que tras no lograr que la nave se retirara del territorio dispuso que patrulleras le arrojaran cargas de profundidad las cuales lo averiaron severamente, el cual después de ser perseguido se alejó sin salir a la superficie.

Velasco fue informado del incidente, y envió al secretario general de la presidencia a Santiago para explicar a Allende las causas por las que las autoridades navales habían utilizado cargas de profundidad. Allende ofreció las excusas tras explicar que la incursión del submarino se produjo por un error de navegación, con lo cual Velasco dio por cerrado el caso. El incidente fue rápidamente superado y mantenido como secreto de Estado, sin el menor conocimiento de la prensa en ambas naciones 4.


Notas:
  1. Destructor Escolta de la clase Cannon que la MGP denominó como fragata, equipado con sonar de 800 yardas de alcance, 8 lanzadores de cargas de profundidad y un lanzador Hedgehog mk10 de 144 rondas.
  2. Destructores de la clase Fletcher, equipadas con un sonar de cascoSQS-4 de 10,000 yardas de alcance y proyectores de cargas de profundidad (morteros ASW).
  3. Construido en Francia en los astilleros Ateliers et Chantiers de la Seine Maritime (D.S. N° 19 de 9 de abril de 1952. Se incorporó a la Armada de Chile el 14 de enero de 1956, llegando a Chile el 22 de octubre del mismo año. Tenía una eslora de 548 pies, calado máximo 30 pies, desplazamiento 17,500 tons, potencia motriz 6700 shp, velocidad 14 nudos. Dado de baja por Res C.J.A. N° 4520/2 del 5 de julio de 1978. Sirvió como buque cuartel en la Isla Quiriquina durante la década de los 80. En 1990 fue llevado a Talcahuano para su desguace. Fue vendido como chatarra y durante su remolque chocó contra el crucero O´Higgins, causando el hundimiento de este ultimo (info: Mighty_B de base.mforos.com)
  4. Publicado en el diario La Segunda de Santiago el viernes 3 de agosto del 2007, por la historiadora Patricia Arancibia en el compendio “Chile – Perú, Una década en tensión (1970 – 1979).
Fuente:
Aviacion Argentina.net

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