02 enero 2013

Hugo Chávez alivia el desplome de la venta de armas españolas





Las exportaciones de armamento no entienden de ideologías ni afinidades políticas. El ministro de Defensa, Pedro Morenés, calificó el pasado 18 de julio en el Congreso al presidente venezolano, Hugo Chávez, de “gran amigo de España”. No es para menos. Durante el primer semestre de 2012, el primero con Gobierno del PP, Venezuela ha sido el primer cliente de la industria militar española, con 164,03 millones de euros, un 26,48% del total, según el informe remitido al Congreso por la Secretaría de Estado de Comercio. Ya lo fue en 2011 gracias a la venta de ocho patrulleros de Navantia, que negoció José Bono en su etapa de ministro de Defensa, lo que le valió duras críticas del PP.

El problema es que el séptimo de estos buques se entregó en abril pasado y el octavo se construirá en Venezuela con tecnología española, por lo que los astilleros de Puerto Real (Cádiz) se quedan sin trabajo. De hecho, las ventas a Chávez apenas han logrado paliar el fin de otros dos megacontratos con Noruega y Australia, por lo que las exportaciones de material de Defensa se desplomaron un 43,7% entre enero y junio de este año, pasando de 1.099,8 millones en el mismo periodo de 2011 a solo 619,4.

Los países de la OTAN y de la UE acapararon el 56,86% de las exportaciones de material de Defensa, gracias a los programas multinacionales (caza Eurofighter, avión de transporte A400M o helicóptero Tigre) y al suministro de combustible de uso militar a EE UU, Grecia o Turquía. Al margen de estos países y de Venezuela, destacan las ventas a Ghana (un avión de transporte de tropas y mercancías, 26,87 millones), México (un avión de vigilancia marítima y repuestos, 22,75) y Chile (munición, bombas, componentes electrónicos para submarinos, 11,1).

El Gobierno negó el permiso para exportar temporalmente a Libia un avión de transporte para una exhibición, debido al embargo decretado por la UE; y dos operaciones con Bahréin de gafas de visión nocturna y sistemas de observación y tiro para torretas móviles, por la situación interna y el riesgo de desvío. La represión de la revuelta chií en el pequeño reino del Golfo no impidió, en cambio, venderle bombas, torpedos, cohetes o misiles por 7,7 millones. Los países árabes están entre los mejores clientes de armas españolas, destacando Arabia Saudí (3,7 millones), Egipto (2,9) o Emiratos (2,3). A Israel solo se vendieron 265.202 euros.

Venezuela no solo fue el mayor comprador de armas españolas, sino también el segundo de material antidisturbios. El régimen de Chávez compró cartuchos propulsores, aerosoles y despieces para artificios pirotécnicos por 399.717 euros. Las ventas de este tipo de material sumaron 1,7 millones, con un aumento superior al 600%. El mejor cliente de este tipo de material fue Perú (900.662 euros) y el tercero, Túnez (387,725).


FUENTE:
El País

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