24 febrero 2012

Gobierno de Brasil suspende hasta mayo la decisión sobre la compra de cazas





La presidenta Dilma Rousseff ha suspendido, al menos hasta mayo, cualquier decisión con respecto a la compra de los nuevos cazas para la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), pero tendrá en consideración el nuevo escenario creado con la compra de los aviones franceses Rafale por parte de India.

Según fuentes del Palacio de Planalto, citadas por el diario Valor Econômico, existen además razones para pensar que la FAB opte por el Super Hornet de Boeing. El Gobierno, según estas fuentes, va a esperar los resultados de las elecciones presidenciales en Francia, el próximo marzo, y a las conversaciones de Rousseff en abril con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de donde parte un intenso lobby a favor del avión norteamericano.

En Francia, existe la expectativa que Brasil anuncie en breve el encargo de 36 aviones de combate Rafale. Según informaciones de la prensa gala, el Gobierno del presidente Sarkozy está convencido de que Brasilia confirmará la elección del avión francés, en la estela de la eficacia del aparato en las operaciones de apoyo en la revolución de Libia y de la decisión del Gobierno indio.

Francia está siendo agresiva en la campaña para la venta del Rafale, el caza más caro del mercado, a punto de bajar bastante el precio para Suiza. Una oferta para fabricar 18 aviones por 2.700 millones de francos suizo, siendo el precio inicial de 4.000 millones de francos suizos por 22 unidades.

La visita del ministro de Defensa, Celso Amorim, a India levantó en la prensa y en el sector aeronáutico, especialmente de Francia, la expectativa de que Brasil acompañe al Gobierno indio en su decisión de compra.

El ministro Amorim, que no previó la decisión de la India al iniciar el viaje a Nueva Delhi, llegó a conversar con el primer ministro indio, Manmohan Singh, sobre la compra de los cazas. Las autoridades indias están dispuestas a permitir que Brasil conozca parte de la “documentación básica” que orientó el negocio, visto como una tabla de salvación para la francesa Dassault, fabricante del Rafale.

Después de la audiencia con el ministro de Defensa de Perú, Alberto Otárola, en Brasilia, Amorim negó que haya decisión alguna sobre la compra de los cazas y reafirmó que la palabra final la tiene el Palacio de Planalto. El fracaso de las ventas del Rafale llegó a motivar especulaciones sobre su inminente retirada de la línea de producción, lo que provocó en Brasilia temor por falta de piezas de reposición en un futuro próximo, en caso de optar por el avión francés.

Con la dimisión del anterior ministro de Defensa, Nelson Jobim, con una opinión contraria a los cazas norteamericanos y favorable a la opción gala, la presidenta Rousseff decidió con Amorim, según un asesor, “comenzar de cero” el proceso de elección. En realidad, se partió del informe de la FAB durante el Gobierno de Lula, con los pros y contras de cada avión (también compite el Gripen de la sueca SAAB), pero los contendientes han tenido oportunidad de mejorar sus ofertas.

Los Estados Unidos ha presentado garantías de que será concedido a Brasil el acceso a tecnologías sensibles, garantías nunca antes dadas de los cazas de Boeing. Una de las principales restricciones de Jobim a los aviones estadounidenses era el riesgo de veto del Congreso americano a la venta de piezas esenciales de los aviones, en un futuro, por motivos políticos y estratégicos.




FUENTE:
Infodefensa.com

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