11 marzo 2010

Fuerzas Armadas chilenas, criticadas por descoordinación y lentitud, se hacen cargo del orden público




Las Fuerzas Armadas chilenas han sido fuertemente criticadas por la descoordinación y lentitud mostradas en las primeras horas del terremoto y sucesivo tsunami sufridos por el país, a pesar de la modernización experimentada en los últimos años. Actualmente, tienen desplegados cerca de 15.000 efectivos y los generales Guillermo Ramírez y Bosco Pesse mantienen bajo mandato civil el orden público en las zonas más dañadas.

Las principales críticas se refieren al retraso de la Armada a la hora de avisar con claridad de la proximidad de un tsunami con olas de hasta 15 metros, lo que evitó advertir a la población civil de la zona costera, y la tardanza del Ejército y la Fuerza Aérea en desplegarse en las áreas devastadas, lo que requirió tres días.

Sin embargo, las críticas más importantes se refieren a la descoordinación mostrada entre la cúpula militar y el liderazgo civil del país, representado por la presidenta Michelle Bachelet, que quedó reflejado tanto en la lentitud a la hora de avisar con antelación del tsunami provocado por el terremoto de 8,8 grados que azotó el país el pasado 27 de febrero como a la hora de socorrer con urgencia a los damnificados.

Primera destitución

La primera consecuencia directa ha sido la destitución del comandante Mariano Rojas, hasta ahora director del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), entidad responsable de la información referida al tsunami y que no lo comunicó a la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI), dependiente del Ministerio del Interior y responsable de gestionar este tipo de catástrofes naturales.

En el comunicado oficial, la Armada anunció que se realizará "una investigación técnica destinada a determinar las responsabilidades y esclarecer las circunstancias derivadas del proceso de toma de decisiones, asesoría y desempeño técnico de los distintos niveles que accionaron como respuesta a la catástrofe natural".

Con esa finalidad se revisarán los protocolos y procedimientos empleados, a la vez que se verificará el equipamiento técnico utilizado durante la emergencia. En reemplazo del destituido comandante Rojas fue designado Patricio Carrasco Hellwig, informó el ministro de Defensa, Francisco Vidal, quien aseguró que la medida fue adoptada por el comandante en jefe de la Armada, Edmundo González.

Tanto el SHOA como la ONEMI han sido cuestionados por una serie de órdenes y contraórdenes dadas en relación con un alerta del tsunami que surgió tras el terremoto. Según la reconstrucción de lo ocurrido, tras los datos aportados por el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico, la ONEMI, en vez de dar instrucción de alarma, consultó qué hacer con Bachelet, quien a su vez preguntó a la Armada que, siguiendo información facilitada por SHOA, fue menos categórica sobre el peligro de un tsunami, lo que provocó que no se tomara una medida contundente al respecto.

El propio almirante González, reconoció que el SHOA -que propuso pase a depender de la Dirección General de Territorio Marítimo y Marina Mercante (Directemar)- fue "poco claro" con la información que facilitaron a Bachelet, lo que llevó a levantar la alerta pese a que las olas estaban ya arrasando las costas de Maule y Biobío.

El terremoto se inició a las 3.34 de la madruga del sábado 27 de febrero y, según la Armada, el SHOA alertó a ONEMI por radio a las 3:51 y por faz a las 4:06. Paralelamente, a las 4:05, emitió un mensaje escrito a través de la Red Mercalli, del Sistema Nacional de Alerta de Maremoto (SNAM). Sin embargo, poco después, a las 4:56 horas, se canceló la alerta vía radial a la ONEMI, por parte de SHOA.

Sin embargo, los Carabineros si avisaron por su cuenta a muchas poblaciones costeras lo que permitió salvar miles de vidas, según reconoció el propio Vidal.

Quejas contra la Fuerza Aérea

Sin embargo, las criticas no han sido sólo para la marina, la presidenta Bachelet también se quejó de que la Fuerza Aérea tardó cinco horas en tener aeronaves a disposición, contradiciendo así al jefe aéreo, el general Ricardo Ortega, quien había declarado que su institución estuvo lista en "dos horas".

"Teníamos los aviones listos para despegar desde el primer momento, pero nunca recibimos la orden", afirmó a la prensa Ortega.

Lo cierto es que, en cualquier caso, las primeras unidades militares tardaron al menos 30 horas en llegar a las zonas devastadas, lo que permitió que se intensificaran los saqueos de supermercados y los robos de viviendas particulares, y el desorden se generalizada en los centros urbanos devastados por el terremoto y el tsunami.

Lentitud del despliegue de soldados

En este sentido, las responsabilidades no están claras. Fuentes castrenses afirmaron que la causa principal del retraso estuvo provocada por la demora de casi dos días de aprobar la intervención de las Fuerzas Armadas, tanto para llevar ayuda como para reforzar a la policía en el mantenimiento del orden en las zonas afectadas.

En un primer momento, Bachelet se negó a la intervención armada pero ante la gravedad de la situación, rectificó y firmó un decreto que otorgaba a las Fuerzas Armadas el control policial en las zonas de Maule (VII) y Bío Bío (VIII), permitiendo así la imposición del toque de guerra y el arresto por parte de personal militar. En concreto se decretó el Estado de Excepción Constitución por un periodo de 30 días.



Dos días para movilizar 10.000 hombres

Por una u otra razón, el Ejército chileno requirió dos días para iniciar la movilización de unos 10.000 hombres y unas tres jornadas para recuperar el control de las ciudades asoladas por cientos de saqueos simultáneos. En su máximo despliegue, el número de tropas enviada a las zonas devastada ascendieron a casi 15.000.

La zona de Bío Bío quedó bajo la responsabilidad del general Guillermo Ramírez, jefe del Comando de Operaciones Terrestres del Ejército, quien dispuso un toque de queda nocturno de nueve horas para frenar los saqueos a locales comerciales y autorizó a sus soldados a detener a cualquier que se lo saltara. "Yo les recomendaría a los delincuentes que no se metan con las Fuerzas Armadas. Se va a actuar con severidad pero dentro del contexto de la ley", declaró el jefe militar, a cuyo mando se asignaron alrededor de 5.300 efectivos en la zona.

En este sentido, el ministro Vidal advirtió, sin embargo, que los soldados usarían la fuerza de forma "disuasiva" y para garantizar la "tranquilidad" de los ciudadanos y evitar el pillaje causado, entre otras cosas, porque se derrumbó la cárcel de la ciudad de Coronel, ciudad costera de Bío Bío, y todos los presos escaparon.

Según informó Carabineros el día 5 de marzo, un total de 216 personas había sido detenidas por infringir el toque de queda y otras 38 por delitos comunes.

En materia de seguridad, en Concepción, se desplegaron unidades de la Brigada de Operaciones Especiales "Lautaro" y dos agrupaciones de Fuerzas Especiales, mientras que en Talca, una Agrupación de Montana y otra de Comandos.

Por otra parte, el general de brigada Bosco Pesse, jefe de la II División del Ejército, con sede en Santiago, se desplazó al sur y estableció su puesto de mando en la Talca, capital regional de Maule, y desde allí coordinó con la gobernadora provincial, María Elena Villagrán, la distribución de agua y raciones que trasladaron los militares en sus vehículos. En este caso, Pesse, que contó con 2.000 militares a su mando, más otras unidades de apoyo, descartó el toque de queda en su región.

Hospitales de campaña y telecomunicaciones

En un esfuerzo por explicar su actuación, el Ejército chileno informó de que a las horas de ocurrir el terremoto desplegó rápidamente un Hospital Modular de Campaña (HMCE) en la ciudad Talca y cuatro Puestos de Atención Médica Especializada (PAME) en las ciudades de Talca, Curicó, Chillán y Constitución.

El HMCE está formado por 24 módulos, dos pabellones de cirugía de última tecnología, una sala de recuperación post operatoria y una unidad de tratamiento intensivo, radiología básica, laboratorio clínico y servicio de urgencia. Cuenta además con sistemas de apoyo como cocinas, frigorífico, lavandería, grupo electrógeno y purificador de agua. Los PAME están compuestos por dos médicos oficiales, personal de enfermería y enfermeros de combate. Puede ser utilizado como centro médico de primeros auxilios y para repartir ayuda humanitaria.

Asimismo, se desplazaron a Maule y Bío Bío cerca de 200 especialistas militares en telecomunicaciones provenientes de diversas unidades del país para subsanar la deficiente y casi nula comunicación entre las zonas devastadas y el resto del país.

Según informó el Ejército, los sistemas utilizados son primeramente, una Red Microonda, siendo la troncal de telecomunicaciones del Ejército, la principal carretera de información. Sobre eso, hay Enlaces Satelitales, especialmente en las zonas donde no hay servicio de celular civil. Se desplegó también el Sistema de Telecomunicaciones de Campaña, que es el que se emplea en caso de conflicto. Esto ha permitido con medios propios de la institución ramificar las comunicaciones hacia pueblos tan afectados por el desastre natural como Cauquenes, hacia el interior de Linares, Chillán y Concepción. Además, se están utilizando los Enlaces HF (enlace de respaldo inalámbrico de largo alcance) permitiendo la conexión directa desde Santiago con todas las unidades de la zonas afectadas.

En resumen, el Ejército informó el día 4 que había dispuesto para hacer frente a la emergencia: 21 camiones, 30 camiones aljibes (para agua), 27 camiones estanque (para combustible), 184 camiones de combate, 11 camiones cama, 81 Mowags, 33 buses, 26 minibuses, 26 ambulancias, 3 frigoríficos, 2 plantas purificadoras de agua, 1 puente, 35 cocinas de campaña, 34 grupos generadores de electricidad, 16 maquinarias de ingenieros (retroexcavadoras, cargadores frontales, etc.), 4 puestos de atención médica especializada, 1 hospital modular de campaña, 11 helicópteros y 4 aviones (para transporte de carga, personal, rescate de heridos y enlaces).



Fuerza Aérea y puente aéreo

La Fuerza Aérea de Chile, por su parte, se ha concentrado en dos actividades, puente aéreo con ayuda de emergencia y humanitaria y evacuaciones aéreas. A cuatro de marzo, había efectuado 66 vuelos, trasladando más de 377 toneladas de ayuda humanitaria. El día con más vuelos fue el tres de marzo, con 20.

En relación con el apoyo logístico, fue clave el trabajo realizado en el aeropuerto de Panguilemo constituido en Base Aérea de Despliegue de Talca al mando del coronel (r) Cristián Pizarro que en los primeros días recibió más de 25 aeronaves, aviones y helicópteros, con ayuda humanitaria. Su distribución fue asistirá por helicópteros 4UH1H de los Grupos de Aviación Nº5 y Nº 9, Asimismo, las instalaciones de la IIª Brigada aérea se ha convertido en un vital centro de operaciones aéreas, acopio y distribución de ayuda, al recibir más de 100 vuelos en menos de cinco días. En sus pistas despegaron y tomaron tierra aviones de muy distinto tipo: Boeing 707 y 767, KC-135, Casa 212, C-130 Hércules, CN-235, Citation CJ-1 y DHC-6 Twin Otter, así como los helicópteros UH-1H, Bell 412 y Bell 206.

Es de destacar los trabajos llevados a cabo por los aviones CASA 212 en labores de evacuación aeromédica desde Curicó y Talca, y los trabajos de los tres aviones del Servicio Aerofotogramétrico (SAF) que sobrevolaron la zona para tomar fotografías de todas las localidades devastadas para analizar su dimensión real. El director del SAF, coronel (r) Francisco Torres explicó que estas fotografías de alta resolución posibilitarán saber la cantidad de casas arrasadas, áreas inundadas, y estado de la infraestructura. Por ejemplo, gracias a ella se pudo determinar que el mar llegó a penetrar 400 metros en tierra con los consiguientes daños.

Despliegue de la Armada

Respecto a la Armada, 300 efectivos del Destacamento de Infantería de marina Nº 2 "Miller" también se desplazaron desde Viña del Mar hasta la Base Naval de Talcahuano para proveer apoyo para la seguridad interior y asistir a la distribución de ayuda con una ambulancia y un camión cisterna de 4.600 litros. También varias unidades navales, este ellas las fragatas FF "Almirante Williams", "Almirante Condell", "Almirante Condell" y "Almirante Cochrane", el OPV "Comandante Toro" y las barcazas LST "Valdivia" y "Rancagua", también fueron utilizadas para llevar a la zona de la catástrofe miles de toneladas de ayuda humanitaria de subsistencia y primera necesitada, desde maquinaria hasta petróleo y agua.



FUENTE:
Infodefensa

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